Después de poco menos de 13 años y producto de las inquietas manitos de mis hijos me he visto forzado a pasar a retiro a mis inseparables lentes de sol, los cuales fueron un regalo de Jesús Quiñones (amigo que compartió conmigo parte de mi año de intercambio en Turquía) y de allí su alto valor afectivo.
Así que bueno, di muchas vueltas por el centro de Córdoba e incluso por Capital Federal en busca de los Ray Ban Predator 2 por la similitud del modelo que usaba anteriormente para que nadie los tenga salvo que los encargue seña mediante.
